¿Estás utilizando tus verdaderas preferencias cerebrales?
Los seres humanos nacemos con una natural predisposición cerebral a realizar determinadas tareas o actividades. Es decir, nacemos con una dominancia cerebral, un modo claramente preferido en el que tenemos una velocidad y una eficiencia naturales.
Sin embargo, nuestra cultura, nuestros sistemas educativos, incluso nuestra propia familia, muchas veces, pueden tender a valorar y a recompensar el uso de funciones que no coinciden necesariamente con aquellas con las que hemos llegado a este mundo.
Muchos niños abandonan tempranamente sus dones naturales porque no se sienten validados y se esfuerzan por desarrollar otras habilidades para obtener reconocimiento y ser aceptados por su medio. Muchas personas se esfuerzan por desarrollar habilidades que no coinciden con sus preferencias simplemente porque les son requeridas en su lugar de trabajo.
El modelo Benziger, alineado con los últimos postulados de las neurociencias, sostiene que las personas tienen niveles diferentes de resistencia eléctrica en las distintas regiones del cerebro. El resultado es que cuando alguien usa una destreza que se ejecuta en una región cerebral en la cual tiene un nivel de resistencia eléctrica bajo, piensa más fácilmente y metaboliza solo niveles moderados de energía. Esto significa que consume mucho menos oxígeno, disfruta más de su tarea, se cansa menos y siente un mayor bienestar psicofísico. La frase “se me quema la cabeza” que solemos utilizar metafóricamente tiene un correlato bastante literal porque nuestro cerebro requiere una mayor combustión para obtener la energía necesaria cuando realiza procesos que no coinciden con nuestra preferencia natural.
Según este modelo, en nuestra corteza cerebral se distinguen cuatro grandes áreas. Cada una de ellas está especializada en determinadas funciones y recibe y procesa la información de una determinada manera. Cada área tiene entonces un tipo de pensamiento especializado:

Aquellos en quienes predomina el modo Frontal Izquierdo son lógicos, matemáticos o cuantitativos, analíticos, estructurales, funcionales y proclives a diagnosticar. Toman decisiones. Tienen mayor dificultad para conectarse con las emociones y cuestiones subjetivas.
Las personas del modo Basal Izquierdo son proclives a los procedimientos. Son minuciosos, predecibles, responsables, confiables y eficientes en la realización de tareas rutinarias y secuenciales. Tienden a ser sostenedores de las tradiciones. Les gusta trabajar con procesos establecidos.
Quienes tienen predominio del modo Frontal Derecho son imaginativos, metafóricos, visionarios, creativos y espaciales. Son generadores de ideas y constructores de futuro. Les cuesta seguir procedimientos. En general, ven a donde quieren llegar y llegan sin seguir los pasos habituales que otros necesitan. Suelen ser quienes rompen paradigmas.
La predominancia del modo Basal Derecho agrupa a quienes son expresivos, empáticos, sensibles, espirituales, complacientes y promueven la tranquilidad. Se centran en la armonía y la conexión. Se preocupan por generar un entorno agradable para los otros y contribuir a su bienestar.
Aunque cada una de las cuatro áreas de nuestra corteza tiene su propia especialidad, necesita funcionar de manera integrada con las restantes. Solo a través del trabajo compartido pueden lograr su objetivo común: asegurar la supervivencia y el crecimiento humanos.
Lamentablemente muchas personas se pasan la vida realizando tareas y cumpliendo roles que no coinciden con su modo natural sin ser conscientes de esto. Las consecuencias pueden ser muchas: fatiga crónica, depresión, falta de motivación, pérdida de sentido, baja autoestima, autoinvalidación.
¿Cómo podemos darnos cuenta si estamos operando en un modo que no es nuestra preferencia natural, es decir, si hemos “falsificado” nuestro tipo?
Te dejamos algunos indicios para que puedas ir pensando y auto observarte:
¿En tu infancia, cuáles eran los juegos que más disfrutabas?
¿Reconocés tareas en las que sentís que el tiempo transcurre sin que te des cuenta?
¿Hay tareas o actividades que podés realizar durante más tiempo que otras sin que te canses o te aburras?
La herramienta BTSA (Benziger Thinking Styles Assessment) permite identificar nuestras preferencias naturales, los modos de pensamiento en los que estamos operando y el nivel de desarrollo que hemos alcanzado en cada uno de ellos. Nos permite identificar, también, si hemos abandonado nuestro modo natural para desarrollar otro no preferido.
Para mayor información podés consultar en http://www.benziger.org/
En Think Out poseemos la licencia para administrar el BTSA.
